Diferencia entre migrante e inmigrante para cuidar el lenguaje y sostener identidades

diferencia entre migrante e inmigrante

Cuando hablamos de movilidad humana, entender la diferencia entre migrante e inmigrante no es solo un ejercicio académico. Es una forma de nombrar todas las realidades con precisión y de cuidar las identidades de quienes construyen su vida entre dos mundos. Elegir la palabra correcta permite reconocer historias, dignificar experiencias y evitar caer en etiquetas que reducen o estigmatizan.​

En Curiara creemos que las palabras también sostienen, por eso pueden construir puentes o levantar muros, empoderar o invisibilizar. Por eso, en este artículo vamos a aclarar las diferencias entre migrante, e inmigrante, proponiendo así una guía práctica para usarlas con respeto, empatía y conciencia.

¿Por qué importa usar las palabras correctas?

grupo de jóvenes haciendose un selfie

El lenguaje no es neutral. Cada término que usamos para referirnos a las personas que se mueven de un país a otro activa una perspectiva, una emoción, una forma de entender el mundo. En temas migratorios, esa precisión cobra especial relevancia porque influye en cómo la sociedad percibe (y juzga) a quienes migran.​

Además, nombrar bien es una forma concreta de respeto. Evita confusiones, permite contar historias con matices y contribuye a construir narrativas más dignas. 

En Curiara, nuestro compromiso es hablar desde la experiencia y la dignidad, no desde la condescendencia ni desde enfoques asistencialistas que reducen la migración a un problema o a algún tipo de carencia.

Por eso, antes de entrar en las definiciones técnicas, vale la pena recordar que detrás de cada palabra hay personas reales; personas que trabajan, que cuidan a sus familias desde lejos, que sostienen economías, que construyen futuro en dos lugares a la vez.

¿Qué significa «migrante» según la RAE y Fundéu?

En el Diccionario de la lengua española de la Real Academia Española (RAE), migrante se define de manera general como «persona que migra». Es un participio activo que describe a quien realiza la acción de migrar, es decir, de trasladarse de un lugar a otro.​

Fundéu BBVA explica que «migrante» es el término más amplio, porque engloba tanto a emigrantes como a inmigrantes. Sirve para referirse de manera general a las personas que se desplazan, sin especificar si hablamos desde el punto de vista del lugar de salida o del lugar de llegada.​

Dicho de forma sencilla, «migrante» pone el foco en el proceso de moverse, no en el origen ni en el destino. Por eso es útil cuando queremos hablar del fenómeno migratorio en conjunto, cuando no queremos marcar salida o llegada, o cuando queremos referirnos a comunidades amplias sin entrar en detalles administrativos.​

Qué significa «inmigrante» según la RAE y Fundéu

Por su parte, la RAE define inmigrante como «persona que inmigra», es decir, «que llega a un país extranjero para radicarse en él». Todo esto viene de la raíz latina de «inmigrar», que es immigrare, la cual significa «entrar en un lugar».​

Fundéu añade un matiz clave: «inmigrante» se usa cuando miramos a esa persona desde el punto de vista del país o región de llegada. Es decir, cuando el foco está en el hecho de haber llegado a un destino y establecerse allí.​

Por ejemplo, un migrante en España, Francia, Alemania o Italia, cuando hablamos de «población inmigrante», nos referimos a las personas que han llegado a esos países y que están construyendo su vida en ellos. Es una mirada desde dentro del país receptor, desde la sociedad que acoge.

Diferencia entre migrante, inmigrante y emigrante: la perspectiva es la clave

Entonces, ¿cuál es la diferencia entre migrante e inmigrante? La respuesta es fácil, depende de la perspectiva desde la que miramos el movimiento de la persona.

  • Migrante es el término general. Describe a toda persona que se desplaza de un lugar a otro, sin especificar origen ni destino.
  • Inmigrante describe a esa misma persona, pero desde el punto de vista del país o región de llegada.
  • Emigrante la describe desde el punto de vista del lugar que abandona.

Es importante destacar que una misma persona puede ser las tres cosas a la vez. Un venezolano que vive en Madrid es emigrante para Venezuela, inmigrante para España y migrante en términos generales. No son identidades excluyentes, sino complementarias.

La importancia de cuidar el lenguaje

pareja abrazándose

Desde Curiara proponemos siempre hablar desde una voz empática, digna, cercana y sin frialdad. Por eso creemos que hay que resignificar el término «migrante»; no hay que concebirlo como un estigma ligado a carencias, sino como símbolo de valentía, resiliencia, orgullo y futuro.

El foco lo ponemos en reconocer a la persona migrante como protagonista. Alguien que cuida, decide y sostiene, incluso cuando está lejos. No es alguien que abandona a sus seres queridos; es quien sostiene desde lejos. Por lo que no es vulnerabilidad, es resiliencia.

Errores comunes al hablar de migración (y cómo corregirlos)

Confundir términos es algo normal, pero se puede corregir si tienes un poco de información respecto al tema y lo vas corrigiendo poco a poco en tus comunicaciones. Aquí van algunos errores frecuentes y cómo ajustarlos manteniendo un tono respetuoso y consciente.​​

  • Error 1: Usar «inmigrante» como sinónimo universal de «persona que se mueve».​ Alternativa: Si no importa el destino específico, usa «migrante», ya que es más general y neutral.​
  • Error 2: Hablar como si migrar fuera «abandono» o «huida».​ Alternativa: Si quieres reflejar la experiencia real de muchas familias, habla de «sostener desde lejos», «cuidar aunque no estemos» o «estar presente de otra manera».
  • Error 3: Convertir la migración en un relato de carencia, victimización o lástima.​ Alternativa: Usa un marco de dignidad y orgullo, resaltando los términos «valentía», «comunidad», «resiliencia» o «fuerza».​
  • Error 4: Usar términos como «ilegal» o «sin papeles» de forma estigmatizante.​ Alternativa: Es mejor decir «persona en situación irregular» o simplemente «migrante», sin reducir la identidad a un estatus administrativo.​

Migrar no es abandonar: es sostener desde lejos

diferencia entre migrante e inmigrante familia sostener desde lejos

Una de las narrativas más dañinas sobre la migración es la que asocia el acto de migrar con el abandono, la carencia o la huida. Desde Curiara rechazamos esta mirada. Porque migrar no es desaparecer, es estar de otra manera. 

Quienes migran son los protagonistas activos de un proyecto de vida transnacional. Estos sostienen hogares, financian los estudios, garantizan las medicinas, pagan los alquileres y, por supuesto, mantienen sus tradiciones vivas allá donde van. Por ello, cada envío de dinero es un acto de presencia, un recordatorio de que, aunque haya océanos de por medio, el vínculo no se rompe.

Al hablar de la diferencia entre migrante e inmigrante en Europa, no podemos olvidar que detrás de cada término hay una persona con una historia, una familia que espera, un futuro que se construye con esfuerzo diario. Y que ese esfuerzo merece ser nombrado con dignidad.

Si deseas profundizar en cómo la experiencia migrante transforma identidades y sostiene comunidades, te invitamos a leer nuestro artículo sobre la esencia migrante como orgullo.

El lenguaje como herramienta de reivindicación y orgullo

chico sonriendo

Como ya sabrás, el lenguaje no es neutral. Las palabras que elegimos para nombrar una realidad la configuran. Cuando hablamos de «migrantes» en lugar de «ilegales», cuando decimos «personas que cuidan desde lejos» en lugar de «los que se fueron», estamos haciendo una elección política, emocional y ética.

En Curiara abrazamos la responsabilidad de redefinir el término migrante como un símbolo de orgullo, resiliencia y fuerza. Porque migrar no es perder identidad, es construir una identidad global. No es huir, es avanzar. No es soledad, es comunidad transnacional.

Cada vez que usamos la palabra «migrante» en nuestras comunicaciones, lo hacemos bajo este marco: no es quien abandona, es quien sostiene desde lejos. No es vulnerabilidad, es resiliencia. No es individualismo, es comunidad global. No es carencia, es responsabilidad y amor.​

¿Por qué importa esta distinción en tu día a día?

identidad migrante

Puede parecer que la diferencia entre migrante e inmigrante es solo una cuestión académica o técnica. Pero en realidad, tiene impacto directo en cómo te percibes a ti mismo, cómo te ven los demás y cómo construyes tu red de apoyo en el país donde vives.​​

Por ejemplo, en España, muchas personas latinoamericanas se identifican como «inmigrantes» en contextos formales (al tramitar el NIE, al acceder a servicios sociales, al inscribirse en el padrón). Pero en contextos comunitarios o familiares, prefieren llamarse «migrantes», «venezolanos en Europa» o simplemente «los que estamos aquí cuidando desde lejos».​

Esta flexibilidad en el lenguaje no es un capricho. Es una forma de negociar las identidades en contextos que están en constante cambio. 

Las palabras que sostienen identidades

En definitiva, entender la diferencia entre migrante e inmigrante en Europa no es solo un ejercicio lingüístico. Es una forma de cuidar el lenguaje para sostener identidades, de reconocer que las palabras construyen realidades y de abrazar con orgullo la experiencia de quienes migran.

En Curiara creemos que cada envío en una remesa es mucho más que dinero, es cuidado, presencia y futuro. Por eso, cada palabra que usamos para hablar de nuestra comunidad también construye ese futuro. 

Porque migrar no es abandonar, es sostener desde lejos, por lo que os acompañamos en cada gesto de estos cuidados con la tecnología más confiable, la atención personalizada y la seguridad pertinente a ambos lados de un envío.